Saturday, May 23, 2009

La virtud de la traición.


Creo en la traición, en su virtud ontológica.

Si escribo ahora lo que pienso, me traiciono, pues no puedo pensar lo que escribo. En el amor la duda es una ofensa casi imperdonable, es constante traición. Con el solo pensar a mi hermano y mi hermana, los traiciono.

Nadie estaría de acuerdo, lo sé, y al publicar mi pensamiento, lo traiciono, pues se deja a sí mismo interferir promiscuamente con los de los otros: una traición más.

Pensar que la traición es una virtud traiciona a la traición y a la virtud, pero ya que muchas estructuras categóricas presentan esta forma universal, me parece inevitable, y cualquier “inevitabilidad” aparente es siempre una traición.

No escribo en busca de reconocimiento, sino al contrario, busco que me desconozcan, que se olviden de mí. ¿Por qué pretendería otra cosa? Lo interesante es que lo estoy logrando, pues cada vez menos y menos me leen. Poco a poco logro traicionarme mejor.

No le escribo a ningún ser humano, ni siquiera a mí mismo. Si así fuera, sería una traición contra la traición, intención que también es traicionera. Pero no es virtuosa.

El virtuosismo de la traición no la inventé yo, se inventó sola, por eso es virtuosa y por eso ontológica. En el corazón de los seres humanos habita una gran violencia cuya versión profiláctica es la traición. Es tan omnipresente el espíritu de la traición, que exige el fervor de una masa que pueda volcar su traición colectiva sobre un individuo. Nos unimos todos en una sola mano para degollar a la víctima. Cuando esa víctima sea yo, celebraré el delirio de lo sagrado.

Ahora entiendo mi risa, pues no soy yo quien escribe, sino aquél ser humano que fui. Traiciono el futuro con el pasado.

Tuesday, May 12, 2009

La pandra de mi amor y mi ontología.


Deseaba tu escrutinio, tu mirada. Hermosa pandrita. Escucho tu voz y es fuerte y tosca. Tú jamás podrías decir lo mismo del espécimen que soy. Del lado inhumano me percibes, con los ojos. Si sólo hubiera el contexto imposible en el que advirtieras en mí un ser como tú. La realidad nos separa: tú, la pandra, eres única, tus ojos para ti y para otro, tus pensamientos bellos, prístinos, tus sentimientos contenidos en ti, dotados de ti, bajo el significado que tú eres. Y yo…

Yo no soy yo. En manera alguna podría ser “como” tú. Mis fuerzas son limitadas, mis sentimientos no son míos, mis pensamientos son para sí mismos. Carezco de universalidad y comunicación, ante ti.

Aun así te amo, mi hermosa pandra. Y eso es la esencia de lo que es: sufrir. Pues, ante ti, desde mí, hacia mí, cerca y lejos de lo que podría ser algo mío, amarte es sufrir. Te amo, no obstante, pues la vida es para quien vive.

(¿Quién vive?)

Sunday, February 08, 2009

Diferentes nociones de experiencia.


1. La experiencia es conocimiento directo y observado sobre el mundo. Es aquello que uno ha llegado a conocer o creer sobre el mundo, sin inferencias. Si lees un libro que trata de -o vez una película sobre- lagartos, puedes aprender mucho sobre lagartos, pero este conocimiento no sería parte de tu experiencia. Tu experiencia estaría limitada a libros y películas que hablan sobre lagartos y muestran escenas de largatos. La experiencia es la base de nuestras creencias y conocimientos. Ellos se derivan de y están justificados en nuestra experiencia. La experiencia tiene ya un carácter de creencia en ella, y también tiene un carácter proposicional (si podemos decir "veo un robo aconteciendo"), es decir, tiene un contenido (aunque no hay garantía de que este contenido sea cierto).

2. Experiencia, directa y observada, se distingue de creencias y de conocimientos: es un acontecimiento sensorial (e.g. visual, auditivo). Al presenciar un robo, nuestra experiencia consiste en captar las sensaciones causados por el robo. Uno puede tener experiencia de este robo sin saber que está sucediendo un robo; es decir, sin tener experiencia del robo en tanto que robo. La experiencia, aquí, no tiene ningún carácter proposicional. Si esto es así, la experiencia no puede implicar, ser la explicación de, o ser explicado por, nada. Es decir, la experiencia no puede ser la razón por la cual formamos una creencia.

3. Experiencia es todo aquello que acontece a la conciencia: lo imaginario ("me imagino U"), sensaciones corporales ("siento V"), percepciones ("veo W"), pensamientos ("pienso X") y eventos cognitivos ("estoy conociendo Z"). Si todas estas cosas son experiencias por las cuales pasa la conciencia, entonces lo directo y lo inmediato, la experiencia misma, es ya conocimiento, o ES el conocimiento; es decir la experiencia es lo que le ocurre a mi conciencia, o sea a mí: y yo sé qué ocurre (siento, veo, pienso, conozco).

4. Experiencia ("1") no solo es lo que uno ha presenciado (cosas presentes en el presente). Experiencia ("2") también es el registro total de mi sabiduría: un contexto de conocimientos y experiencias ("1") que conforman mi persona (yo soy lo que conozco). Vivo cada experiencia ("1") de una manera determinada ya por mi experiencia ("2").

Friday, January 02, 2009

La Libertad no necesita de Nadie.


La carrera y la esencia literaria del escritor Alberto Aquila ejemplifica para Tijuana lo que Raymond Queneau alguna vez declaró: “Nadie que sea verdaderamente libre necesita de nadie”. Ciertamente estas son las palabras que el ser humano de hoy – culpable por el mero conocimiento de la criminalidad imperdonable del Holocausto – dirige al mundo y a sus monstruos: Alemania, lo que fue la Francia del Gobierno de Vichy, Austria, Rumania e incluso aquél México que durante la Segunda Guerra rechazó una embarcación de judíos exiliados; se debe mencionar también a los Estados Unidos y lo que fue la Unión Soviética que albergaron los más detestables científicos nazis para la creación de armas nuevas. Todas son naciones que fueron y siguen siendo esencialmente las mismas.

La distancia que esa libertad impone contra los criminales, aunque no limpia el estigma ya contagiado, arroja a las maldades encarnadas a su soledad, condenándolas, sin decir nada, a contemplar la necesidad de su propio castigo y destrucción para el bien de la humanidad misma.

Así es y vive y habla nuestro escritor Aquila ante una Tijuana que es su hogar, pero en la que también habitan monstruos inhumanos tan severos como las naciones fascistas que fueron y son: seres brutalizados en su propia hambre por la destrucción y el genocidio. Aquila es el escritor cuya frase esencial se oculta detrás de un cinismo calculado. Es no sólo el acusador, como en ocasiones se ha creído de él, sino también el que sabe cuál debe ser el destino del criminal-fascista-narco-ejecutivo: jamás será suficiente que éste último pida perdón por sus vilezas, aun si llegara a comprender el significado de las acciones que ha cometido –pensemos en el espíritu anti-intelectualista, pleno de odio, que se expresa abundantemente incluso hoy en instituciones de educación superior, extendiendo sus anhelos, fallidos o no, de destruir la intelectualidad crítica; y dicha destrucción no sería menos que la destrucción de la vida viva de la ciudad misma. Aquila más bien, en su apropiación esencial y emisión silenciosa de su dictum, la Libertad no necesita de Nadie, nos habla, con el velo de palabras heladas, de esa libertad que aun podrá purificarse del odio y de la acción maldita, y también del nadie, que la libertad auténtica rechaza para siempre.

El genocidio cultural y vital que se proponen los fascistas institucionales los ciega al hecho de que con cada gota de odio que se tragan, más adquieren por necesidad, la condición de ser nadie y nada. Éste es el verdadero dicho del aparente “cinismo” de Aquila, y de su estilo que mucho más que un ninguneo es una condena. La realidad como debe ser, una presencia en el ethos de Aquila, exige que la estupidez y la ceguera del odio que se disuelve en una nada como fin en sí mismo, expresión de un placer colérico y perverso – la realidad misma como deber, decimos, exige que 1) el criminal se reconozca como tal; 2) que renuncie a la libertad, no siendo digno de ella; pues la libertad no necesita de su presencia, o mejor aun, necesita la extirpación de la presencia del criminal. Éste es el mensaje fundamental de Aquila, el élan que mueve sus palabras, la belicosidad misma de su logos.

A partir de estos imperativos implícitamente emitidos por Aquila de la manera más obvia y a la vez velada, se sugiere algo más: 3) que el criminal, ciego al cometer sus placeres malvados, haga de su ceguera una reversión categórica: mientras que al ejecutar sus crímenes jugaba al amo, debe reconocerse ahora como nadie ni nada, y la única manera de lograr esto es que real y físicamente se ciegue, en un ritual propio del condenado, tal como, antaño, el tirano Edipo comprendió que debía hacerlo. Una mutilación de esta calidad o un suicidio efectuado por el esencialmente culpable, el fascista-criminal, es lo único que liberará a la libertad, que la separará del nadie del mal que corroe con su presencia nuestra realidad. Aquila sabe esto, y lo dice sin decirlo.

Pues únicamente la fuerza guían los pensamientos de Aquila, esa misma fuerza llamada libertad. ¿Cuándo “seremos libres”? Aquila lo ha llegado a saber por su propio poder de carácter: no es cuando “dejemos de ser oprimidos”, sino cuando los opresores, por sí solos o por nuestra coerción, asuman su condición edípica, y salgan de la ciudad de Tijuana cegados por su propia mano, guiados por sus hijas-hermanas, y sus demás seres intocables. Pues Tebas ha renacido y ha cobrado muchas formas nuevas, y es desafortunado que varias de esas formas vivan en Tijuana, como en el crimen del odio y el asesinato. Con Aquila la ciudad no sólo “cobrará conciencia”; más bien Aquila ha instaurado en ella una sabiduría latente que fructificará en muchos años a venir. Aquila es nuestro Queneau, y es el aliado de la libertad; al mismo tiempo que es el enemigo astuto del odio y de las ferocidades que se empeñan en situarse en la última forma de la existencia, que no es la muerte, sino el llegar a ser nadie, nada, es decir, los seres malditos: los Edipos.

Wednesday, October 15, 2008

Spinoza en sueño.


Entre mis siestas tuve un medio-sueño sobre nuestro pensar-juntos, y en cuanto había pensado dormido una serie de ideas, desperté y encontré que había muchas preguntas impulsándose a sí mismas en mi mente. Pensaba en el trabajo que hicimos sobre Spinoza, porque hace unas semanas entré a Sanborns y encontré un libro por una autora mexicana sobre él. No tenía dinero para comprar el libro; espero conseguirlo pronto. Es decir, el haber visto ese libro me despertó muchas curiosidades, y hoy, tiempo después, tomaron forma por fin. No estoy seguro qué tan serio puede ser algo concebido en un sueño: puede no ser más que un estudio imaginario, pero su perfil lo comparto ahora.

El título del estudio sería “Spinoza Desencadenado”, un título un tanto literario e irónico que sustituye y al mismo tiempo incluye la idea de la extracción de un sentido de la libertad del pensamiento de Spinoza que parece resistir la idea de la libertad. Podría entenderse como ‘Spinoza Liberado’, pero sería un secreto el pensar que lo liberaremos, o mejor, que liberaremos las entrañas del pensamiento y sus vicisitudes del encadenamiento que es Spinoza mismo. Claro que el título alude a “Prometeo Encadenado” de Esquilo y “Prometeo Desencadenado” que recibió una versión de Percy Bysshe Shelly y una de Balzac como “Prometeo Mal Encadenado”.

Las preguntas son entre filosóficas y psicoanalíticas, pues busco principalmente cuál fue el uso ‘sociopático’ que la mente de Spinoza pudo hacer de sus ideas. Quizá el impulso principal del estudio es: ¿cuál es la realidad lógica (logos) que forma las ideas ‘apasionadas’ de Spinoza? Entonces no es una búsqueda psicológica de las causas de sus ideas, sino una exploración ontológica de la tensión entre la psiqué y el logos que fue ese pensamiento llamado ‘Spinoza’.

Saturday, September 27, 2008

Santa Rita.


Rita Guerrero, tal como es concebible a través de Santa Sabina, efectúa en cada entonación, en cada sílaba y en cada movimiento la espiritualización del cuerpo femenino – una espiritualización exacerbada que rompe contra la plenitud de la materialidad. Pienso en una intensidad del espíritu de agua y el espíritu de fuego – una justicia, un deseo, una ética-anti-ética católica, una mística teutónica protestante, una acristología agnóstica, una genética de la sustancia, un nacimiento sin fin del tormento, una filosofía de la voz y del cuerpo, una lírica muy D.F., ultra-civilizada. Todo ello encarnado en una mujer de (in)finita temporalidad femenina. No obstante, Rita es una mujer un tanto secreta que muestra los signos vivos de la imaginación y la genialidad, sin mostrarse ella en su singularidad – aquello que hubiésemos imaginado que es su entidad privada. Desde el espíritu también, en tanto que no enteramente culturizado, y en tanto que más que cultural, Rita es, cuando se abstrae su idealidad a través de Santa Sabina, una persona singular, sencilla como todo humano, pero de doble insignia onto-colectiva e individual: es la mujer mexicana, pero también la mujer latinoamericana. Si no podremos captar la universalidad esencializada de todas las mujeres, sí podemos ver una constante esencial, que, en una historia alternativa del mundo hubiese sido diferente, pero no la es. Ella, la mujer mexicana que se trasciende hacia latinoamericana – Rita es una vez más aquella (misma y otra) que es ella: seductora, hermosa, brillante, superdeterminada en y por ideas. Y amando el alma de un hombre interpretada como cuerpo – esa alma que Rita confiere a un hombre, esa alma que es conceptual: menos que la vida real y ocasionalmente almada de un hombre y más de lo que un hombre podría ser. Rita en su amor es la artista, y en ese sentido es la constituyente, la mujer absoluto-significante, que desde las variaciones del espíritu imagina y declara real lo que ama. Una vez más vive en Rita esa particular mexicana dotada de los poderes de la latinoamericana – la hermosa divinidad mestiza de las múltiples y supra-reales virtudes.

Sunday, September 07, 2008

Labor-escribir.


¿Dónde se encuentra el límite de las fuerzas del cuerpo? Y con el mismo gesto: ¿dónde se encuentra el límite de las fuerzas de la mente que no es más que expresión del cuerpo? ¿Acaso el dolor físico es combustible para la labor del pensamiento? ¿Acaso existe el deseo que se de por acabado la Guerra, el padre de todo? ¿Y cuándo el dormir no es el dormir, cuándo el yo no es el yo? ¿Cuándo los nombres se desplazan unos a otros? ¿Queda aún posición ante el mundo? ¿Será posible que es todo una cuestión de posiciones? ¿De espacios? ¿De estar adentro del país y no afuera? ¿Estar dentro de la confianza de unos o afuera de ella? ¿La puesta en escena de un texto es suficiente para ser partidario de aquello a lo que el texto alude si el medio es el mensaje?

La respuesta a lo último es que no: para eso existe la mentira. Nunca dejemos de reconocer la trampa alada de “el medio es el mensaje”, que es amiga y enemiga a la vez: pues ayuda a engañar, pero duerme los poderes de la comprensión.

Así pues desde las cúspides del desvelo uno escribe el espectro de uno mismo. ¿Será que escribir/mentir es saberse muerto en vida? En manera alguna. Todo lo contrario: mentir es virtud y virtud es vida y vida es escritura (muy espinozístico, ¿no?). No es sólo una cuestión de estar dentro del país o fuera de él. Uno puede no ser un apátrida y serlo de otras maneras, como todo. Primero uno tiene que sufrir y saber lo que no es, después ser lo se es, después irse. Irse mucho.

No tomé consejo, una vez más para escribir lo que se ha de escribir cuando uno ha terminado de escribir lo que realmente es escritura: aquella que miente para bien o miente para mal. Magnífica cuando la mentira se logra en ambas instancias. Menos magnífica cuando no pretende mentir, porque de todas formas miente, sin tomar conciencia de ello. Pero al final después de todo el término "mentira", como mucho de lo que se escribe, no es más que hipérbole.

Blog Archive

About Me

My Photo
Marcus Licinius Crassus
View my complete profile